La Guarida, un sueño en construcción

~ febrero 17, 2014 ~

Escalera para llegar a La Guarida
Patio y escalera de entrada a La Guarida

“Vivimos en una de las ciudades más maravillosas del mundo.
Todavía estás a tiempo de ver algunas cosas antes de que se derrumbe y se la trague la mierda.
-Coño chico no seas injusto, que son muchas las cosas. Una ciudad no sé…
-La están dejando caer, eso no me lo discutas.
-Somos un pequeño país con todo en contra.
-Sí, pero es como si no les importara. No sufren cuando la ven.
-A algunos nos importa. A ti y a mí nos importa…

Fresa y Chocolate (1: 06´: 30´´)”.

La paladar La Guarida, surgida a finales de los noventa, ha sido un ejemplo fehaciente de que en Cuba hay quienes toman riesgos y triunfan. Comenzó siendo un pequeño negocio familiar que se ha convertido en fenómeno cultural y no solo por sus exquisitas propuestas culinarias. Es La Guarida un concepto en sí misma. Todo en este místico lugar es auténtico, desde su ecléctica decoración, su vajilla septuagenaria, sus medias luces de candelabro que contrastan con la magnificencia de sus lámparas antiguas; desde su Altar a la Cultura Cubana, hasta sus ingeniosos platos que deconstruyen la cocina cubana tradicional combinándola con recetas de la alta cocina internacional. Esta armonía de gustos, de sabores, deviene en armonía de sentidos para el paladar y para el espíritu.

La mansión Camagüey, situada en Concordia 418, goza de un ambiente sencillamente singular. Originalmente se construyó de cantería, mampostería, ladrillos, techos de azotea con viguetería de hierro acerado, mármol, mosaicos y cielo raso. Hoy, a pesar de la fuerza de los años, sigue siendo admirado por la belleza que un día exhibió. Cientos de clientes, turistas internacionales o cubanos, quedan extasiados ante su majestuosidad. Nosotros, habiéndolo admirado ya demasiado, nos hemos lanzado a la aventura de reconstruir el pasado para hacerlo más presente.

La Guarida siempre ha contemplado la necesidad de desarrollar un compromiso profundo con la sociedad, principalmente con la comunidad donde se enmarca el restaurante. Sin embargo, es preciso reconocer que el momento actual es de vital importancia para revisarlo y llevarlo a una nueva dimensión. Para esto se han propuesto tres líneas fundamentales que marcan este compromiso social:

En primer lugar, la conservación del inmueble donde se encuentra La Guarida, valorado como bien patrimonial, social y cultural. El edificio de Concordia 418 –que celebra sus cien años (1913-2013)- es parte del patrimonio cultural del país y su vez acoge los hogares de varias familias que han crecido dentro de sus muros. Rescatar el edificio no es solo una responsabilidad para con la cultura sino también un deber para con las personas que en él habitan. Con tal fin se ha realizado un proyecto integral que diagnosticó las acciones para su restauración y mantenimiento.  El proyecto, desarrollado por el grupo h[r]g_arquitectura, ha sido producido enteramente por La Guarida. El 70% de las trabajos ya se han realizado de manera consciente por ejecutores capacitados y bajo supervisión especializada. Esto permitirá extender la vida del inmueble, que de no ser atendido a tiempo pudiera tener posibles peligros físicos. El edificio deberá sobrevivir como pieza patrimonial y como símbolo arquitectónico y social de la ciudad para las próximas generaciones de cubanos.

El segundo objetivo está muy ligado a las labores de restauración que se llevan a cabo. Lo que se pretende es que Concordia 418 pueda convertirse en un ejemplo en el rescate de elementos históricos vinculados a la construcción, como la carpintería, herrería y el trabajo con los pisos. Todo ello debe contribuir a la valorización de estos oficios, casi perdidos en la actualidad.

-Como tercer propósito se establece continuar el largo proceso de sensibilización y divulgación de los valores arquitectónicos, urbanos, morales y del trabajo, de los cuales La Guarida es hereditaria y promotora.

Desde mediados del pasado año 2013, el equipo de La Guarida resolvió emprender labores de restauración para la salvaguarda no solo del inmueble sino de la calidad de vida de los vecinos que por años lo han habitado. Según los arquitectos encargados de la reparación “este edificio responde en gran parte a la estructura espacial de principios del siglo XX, según las ordenanzas urbanas de la época, pero con ligeras variaciones que lo hacen particular (…) con una mezcla de elementos, que van desde increíbles arcos con claves trabajadas, insólitas balaustradas barrocas, míticos balcones, excepcionales herrerías, simpáticas y atractivas decoraciones adosadas y una extraordinaria y elegante puerta de acceso que recibe a los visitantes”.