La historia poco conocida de Concordia 418

~ abril 28, 2014 ~

Concordia 418, exterioresA principios del siglo XIX esta parcela de terreno no se hallaba construida. En el año 1846, Don Antonio del Corral y Pérez Alderete fabricó una casa de mampostería, azotea y tejas que constaba de zaguán, sala, comedor, seis cuartos, caballeriza, letrina, cocina y patio. Tenía una superficie de 464,94 m2 y estaba valorada en 13 223 pesos, 26 centavos.
En 1877 la casa pasó a dos de sus hijos y herederos: María Josefa y Félix del Corral y Moya. Félix murió en 1892; sus tres hijos menores de edad y la madre de estos vendieron a Doña María Josefa del Corral y Moya su parte del inmueble. Así, en 1894 esta señora quedaba como propietaria absoluta de la casa marcada con el No. 98 de la calle Concordia.
Fue su dueña hasta 1903, año en que la vendió por un valor de 9 000 pesos oro del cuño español al Doctor Francisco Loredo y Valdés de la Torre, Médico Cirujano natural de La Habana, de 31 años, viudo de la Sra. Victoria Muñoz y Jurado. El Doctor Francisco Loredo compró la edificación para residir y trabajar en ella junto a su padre y hermano, según el Directorio General de la República de Cuba 1907-1908 en la casa Concordia No. 98 radicaban Eduardo Loredo (padre), profesor mercantil, Eduardo Loredo (hijo), farmacéutico, y Francisco Loredo, médico. Todos tenían un mismo número de teléfono, el 1 557.
En 1911 el señor Loredo y Valdés de la Torre adquirió, en precio de 3 500 pesos oro español, una parcela de terreno procedente del fondo de la casa Virtudes No. 141 (67.27 m2). Posteriormente adquirió otra parcela de terreno colindante a la casa, Virtudes No. 139 (80.64 m2). En el terreno resultante (613.39 m2) el Doctor Loredo construyó una sola casa, de nueva planta, para habitarla con su familia, y también para desempeñar su profesión: médico. Se conoce que la fecha de construcción del inmueble es 1913, y en 1919 fue inscrita en el Registro de la Propiedad.
Concordia 418, interioresConstruida de cantería, mampostería, ladrillos, techos de azotea, con viguetería de hierro acerado, mármol, mosaicos y cielo raso, la casa estaba conformada por una planta baja, entresuelos, principal, segundo y tercer pisos y azotea.
La planta baja estaba destinada a las consultas del Médico Cirujano. La componían el zaguán, sala, saleta, gabinete de consultas, galería, salón de reconocimiento y operaciones, dos cuartos de desahogo, un cuarto laboratorio, un cuarto almacén de depósito, un cuartico para efectos de automóviles, cuatro caballerizas, un revolcadero, dos inodoros, un cuartico inodoro y demás servicios sanitarios, un departamento colgadizo para garage y cochera, patio y traspatio.
El entresuelo, por su parte, se componía de cuatro cuartos, cuarto de máquinas para el servicio del agua, inodoro, baños para criados, una terraza y azotea al fondo.
El piso principal o noble se hallaba distribuido en sala, antesala, ocho cuartos, cuarto de baño e inodoro para criados, hall, dos galerías, comedor principal y comedor de criados, lava copas, saleta de espera, cocina y despensa.
Mientras, el segundo piso se disponía en salón biblioteca, cuatro cuartos, salón de armas, dos cuartos de baño, tres inodoros, salón de recreo, galería, hall y azotea. Y en el tercer piso o azotea se encontraban el lavadero, cuarto de lavandera, baño e inodoro y azotea.
La nueva construcción, ubicada en la acera Norte de la calle Concordia, entonces llamada Enrique Villuendes, estaba valorada en 60 000 pesos.

(Material publicado como parte de la exposición Estado de Ánimo, en la que se presentó el proyecto de restauración del edificio que acoge nuestro restaurante).