Detalles arquitectónicos de Concordia 418: para aguzar la mirada

~ junio 9, 2014 ~

Fachada de La GuaridaConcordia 418 es, sin duda alguna, un edificio singular. Atípico desde su concepción y con cierto halo extravagante que nos llega hasta hoy, “La Guarida”, “La Mansión Camagüey” o simplemente “La Residencia Loredo” ha sido parte de las distintas etapas de la historia de la nación.

Desde sus muros los cubanos hemos recibido aportes culinarios, evidencias sobre la iniciativa familiar y la certeza de que una prosperidad económica es posible desde el trabajo y la dignidad. Todo esto como un producto cultural de elevada factura.

Atractivo y especial es este edificio que corresponde a una de las épocas de mayor producción arquitectónica en Cuba. A trece años de fundarse la Escuela de Arquitectura de La Habana, esta obra contiene en sí, de manera muy propia, las principales características del espíritu ecléctico del momento, infundado en buena medida por la misma creación de la República apenas una década antes.

Enclavado en el barrio San Leopoldo, es expresión de una monumentalidad más refinada que las antiguas casonas coloniales de La Habana Intramuros. Los nuevos palacetes que se erigieron en las nuevas zonas de Centro Habana, el Cerro y más tarde la Víbora y el Vedado eran portadores de un gusto más francés y norteamericano, consecuencia de la formación de algunos profesionales y de las referencias que buscaban arquitectos y maestros de obra.

Este edificio responde en gran parte a la estructura espacial de principios del siglo XX, según las ordenanzas urbanas de la época, pero con ligeras variaciones que lo hacen singular. Con acceso desde el zaguán, el mismo articula el patio principal, las dos escaleras, el lucernario y el patio trasero donde originalmente estuvo la caballeriza.

Este inmueble de tres niveles –planta baja, entrepiso, primer nivel, segundo nivel y cubierta con mirador- construido con muros de ladrillos y estructura de viga y losa, es abundante en detalles de alta calidad de ejecución.

Bastaría la fachada para destacar esta pieza arquitectónica como de un alto valor. Con una mezcla de elementos, que van desde increíbles arcos con claves trabajadas, insólitas balaustradas barrocas, míticos balcones, excepcionales herrerías, simpáticas y atractivas decoraciones adosadas y una extraordinaria y elegante puerta de acceso que recibe a los visitantes. Esta portada parecía predestinada a ser la cara de los tantos avatares que el tiempo le prepararía al edificio.

Puerta de Concordia 418, La GuaridaEl lujo y el esplendor se evidencian en la factura y calidad de los trabajos acometidos en la obra, muestra además de la presencia y dominio de los más variados oficios. Las decenas de carpintería de excelente ejecución y madera lo muestran; pero también la perfección de los vitrales, el encanto seductor de la abundante herrería, el impresionante trabajo en yeso en los techos y molduras, las columnas, la fuente del patio principal y los muchos detalles que se van descubriendo a medida que se estudia y aprehende el edificio.

Mención especial merecen los pavimentos del edificio, aunque en las zonas públicas se utilizó losa de mármol lo cual lo dota de un altísimo valor, la reconocida losa hidráulica, introducida por los catalanes, utilizada para el resto de las zonas es de una belleza y distinción sorprendente.

Otro elemento que dota al edificio de ese misterio que lo caracteriza son las escaleras que comunican los distintos niveles. La escalera principal es de una libertad y un protagonismo determinante. Con todas sus ramas atípicas con pasamanos y escalones de mármol blanco de Carrara, este elemento articula el espacio en cada uno de los niveles como parte de una escenografía. Impone y define un comportamiento dentro del espacio, que hace mucho dejó de ser fiel a su propósito inicial. Como si todo se supiera desde los dibujos y planos iniciales, o tal vez por ello, dos esculturas de mármol encargadas expresamente para el sitio a un artista italiano, acompañan e instruyen el cursar por los peldaños. Hoy decapitadas se mantienen más desde una postura corporal, que mental.

La segunda escalera, escalera de servicio, es la pieza escultórica. Esta atraviesa como una arteria el edificio desde la zona baja y se proyecta hasta el mirador. Más íntima, más esbelta, más gentil e igual de atractiva esta escalera es una lección de elegancia.

Este intento de develar y decodificar los valores arquitectónicos y urbanos del edificio es insuficiente y precario. Lo fundamental es imposible recogerlo en imágenes gráficas o literarias, Concordia 418 es un edificio con ángel. Es portador de un encanto mágico que lo hace muy especial y difícil de describir. Es la obra de arte que logra la emoción a partir de transmitir un peculiar estado de ánimo.

(Material publicado como parte de la exposición Estado de Ánimo, en la que se presentó el proyecto de restauración del edificio que acoge nuestro restaurante).