| |
Desde que concebimos La Guarida, siempre tuvimos claro que no haríamos un simple lugar donde se pudiera ir a cenar y punto, el sitio de por sí era mágico y nuestro mayor reto era poder potenciar ese encanto.
Una sola cosa teníamos clara, haríamos un lugar a nuestra manera, sin copiar a nadie, y se nos ocurrió hacer un sitio, como el que nos gustaría a nosotros para ir a cenar, con un ambiente cálido, que recordara La Habana de principios de Siglo, con una luz suave, mantelería fina, cubiertos de Alpaca, velas, música cubana y buen Jazz.
|
|